INICIA SESIÓN

Todos los gremios están cambiando sus perfiles profesionales, los requisitos de acceso y las particularidades de sus desempeños. Esto está empezando a ocurrir también en el sector de la educación, aunque con más lentamente, en el que el rol del profesor está empezando a pasar de ser un mero transmisor de contenidos a un guía, acompañante que lleva al alumno a vivir una experiencia única y propia de sus proceso de aprendizaje.

Es por ello que aprovechando todos los beneficios que ofrece el coaching, si lo llevamos a la escuela y a las aulas, porque sin duda, transformará no solo el perfil del educador, sino la experiencia de aprendizaje de los estudiantes. Desde Progrentis apostamos por centrarnos en el alumno, por potenciar y desarrollar destrezas únicas, y que cada uno aprenda a un ritmo propio. Por eso queremos transmitir este mensaje de renovación a los docentes de los millones de escuelas que hay en el mundo.

En el artículo que compartimos Genoveva Rosa nos da algunas claves de cómo ese líder-coach, está llegando al ámbito educativo, y aquellas pistas que darán oportunidades de renovación.

El líder-coach en el ámbito educativo
Genoveva Rosa Gregori, Vicedecana de Grado y Directora del Postgrado Experto/a en coaching en el ámbito socioeducativo. Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés, Universitat Ramon Llull (Barcelona)

En las instituciones educativas impera la necesidad de contar con líderes que tengan las habilidades suficientes para poder despertar el talento, fomentar el trabajo colaborativo, la implicación y el entusiasmo de cada uno de los miembros de la comunidad educativa: tanto profesores, personal de administración, servicios y estudiantes.

Desde nuestra experiencia formativa en las diversas titulaciones que ofrecemos, y especialmente en el Postgrado de Experto/a en coaching en el ámbito socioeducativo, encontramos que estas habilidades corresponden al perfil del líder-coach.

Hablamos de personas entusiastas que saben comunicar y aplicar la escucha activa, capaces de establecer planes de acción para facilitar el acceso a los objetivos desde una perspectiva eficaz, realista y con una actitud de apertura a nuevos horizontes.

Si partimos de la definición de Whitmore sobre coaching como el proceso en el que se ayuda a alguien a pensar por sí mismo, a encontrar sus respuestas, a descubrir dentro de sí su potencial y su camino hacia el éxito sea en los negocios, en las relaciones personales, en el trabajo, etc., vemos cómo se genera esta necesidad cuando hablamos de directivos de centros educativos donde tenemos el compromiso con la sociedad de formar personas críticas, que trabajen en equipo, sepan relacionarse y afrontar situaciones de manera constructiva.

Es así como podemos definir algunas de las herramientas básicas que desde esta premisa ha de tener el líder de la organización. Partiremos de 10 necesidades para comenzar a configurar este perfil:

  1. Mostrar autenticidad ante los equipos, fomentando la transparencia y manteniendo un estilo de comunicación asertivo.
  2. Encontrar la grandeza y el talento de cada miembro de la organización. Para ello es necesario que el líder disfrute del equipo, sepa escuchar de manera activa y muestre respeto por todos y cada uno de los miembros de la organización.
  3. Mantener la mente abierta. Aceptar otros mapas, estrategias y maneras de entender de los demás. Generar nuevas formas de aprender a ver el mundo y los acontecimientos.
  4. Ser un gran comunicador y entusiasta. Para ello es necesario contar con un elevado nivel de inteligencia emocional partiendo de una adecuada autoestima y de la capacidad de generar entornos de confianza en las relaciones interpersonales.
  5. Diseñar acciones siguiendo métodos propios del coaching de manera que permitan tener objetivos realizables y se establezcan planes de acción con cada miembro o cada equipo para la resolución de las tareas.
  6. Empoderar y dar confianza a los equipos dejando claras las tareas, las funciones y dotándolos de las herramientas necesarias para su desempeño. Es necesario para ello ser un buen gestor del progreso y de la responsabilidad.
  7. Tener visión, siendo capaz de poner rumbo a lo más importante. Contar con una mente abierta que aliente a explorar nuevos territorios o ámbitos de actuación que hagan crecer a la organización y a las personas.
  8. Ser un buen modelo para todos los equipos de manera que se impregne la organización y se transmita una actuación inteligente en todos y cada uno de los ámbitos.
  9. Mantener una actitud de aprendizaje efectivo y continuado. Tomarse tiempo para poner en práctica la teoría, explorar, hacer observaciones, tomar caminos equivocados, probar ideas, repetir experiencias, leer, madurar conceptos. Familiarizarse con las herramientas gradualmente a través de la experiencia entendiendo los fracasos como una fase necesaria para el aprendizaje.
  10. Utilizar las preguntas adecuadas con los miembros de la organización, ya que permiten entre otras cosas: obtener información, despertar el interés, provocar reflexión, adquirir conciencia, facilitar el enfoque y posibilitar maneras nuevas de pensar.

Todas estas características, además de aplicarse al líder de la organización, también son necesarias en el trabajo con los estudiantes, por lo que se plantea el reto de profundizar en el coaching para establecer nuevas maneras de entender el proceso de enseñanza-aprendizaje en el que los estudiantes sean los auténticos protagonistas.

Para finalizar, destacamos en palabras de Benjamín Disraeli lo que supone abordar el liderazgo en las instituciones desde esta perspectiva: “El mejor regalo que le podemos hacer a otro no es solo compartir nuestras riquezas, sino revelarle las suyas propias”.

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